Hoy vamos a hablar sobre los chalecos, la clásica prenda para hombre sin manga que se conoce como la tercera parte de los trajes. Podemos decir que actualmente hemos “democratizado” el uso del chaleco, ya que ha sido  una prenda destinada al uso de trajes pero hoy día podemos verlo para vestir de manera muy informal, con camisetas estampadas y vaqueros.

La historia del chaleco para hombre

La mayoría de los historiadores colocan al rey Carlos II de Inglaterra y a los persas como los responsables de su introducción en Europa ni más ni menos que en el siglo XVII. El chaleco era conocido como “chupa” -así fue denominado hasta el siglo XIX- y fue introducido tras un viaje del monarca a Persia. Este acontecimiento fue documentado por el escritor John Evelyn, que describe como fue la primera vez que un rey inglés adaptaba la moda oriental en detrimento del estilo francés. Samuel Pepys, otro escritor de la época, escribió: “el rey anunció ayer en el consejo su resolución de crear una nueva moda que nunca será alterada. Será el uso del chaleco/chupa”.

Gracias a este esfuerzo real, durante los siguientes siglos se crearon diversos tipos de chalecos floridos y coloridos, algunos tan largos que casi llegaban a los tobillos y tenían mangas. Estas mangas tenían unas telas menos voluminosas y fueron haciéndose cada vez más finas hasta desaparecer a principios del siglo XIX.  En general, derivado de la Revolución Francesa, el chaleco tendió a simplificarse y hacerse menos pomposo y más ceñido.

chaleco para hombre antiguo

chaleco posterior a la Revolución Francesa

El movimiento del dandysmo, ese estilo de vida esteticista y expresionista de los gentlemen del siglo XIX puso el chaleco como elemento fundamental de su estilo, haciéndolo cada vez más popular, acercándose a un corsé por su capacidad para modificar la forma del cuerpo (estrechamiento de cintura, acentuación de la forma de la espalda).  Este estilo tuvo vigencia hasta mediados del siglo XIX pero debido a su molesto uso evolucionó a chalecos con menos restricciones y a finales de siglo el estilo eduardiano dio más libertad y holgura al diseño.

Durante el siglo XX el chaleco va lentamente condenandose al ostracismo de los hombres de negocios y la nobleza menguante hasta los años 70, que gracias a los movimientos de música disco y otros movimientos de estilo retro consiguieron volver a popularizarlo. Hoy día, gracias a la velocidad con que las modas se renuevan y a la capacidad de experimentación de nuestras sociedades, el chaleco tiene una relevancia constante en la moda y puede usarse en muy variados formatos sociales.

Algunos tipos de chalecos

Los chalecos para caballero más prototípicos suelen llegar a 2,5 centímetros por debajo de la cintura del pantalón. Por este motivo lo mejor al probarnos el chaleco sería probarlo junto con el pantalon que vayamos a usar con él. Las corbatas deben combinarse con nuestro chaleco y las demás partes de nuestro traje, pero sobre todo hay que saber que la corbata debe ir por debajo del chaleco.  Además el último botón ha de estar desabotonado. Todo esto siempre que no lo utilicemos como prenda informal, que hoy en día es algo muy habitual y casa con diferentes estilos.

chaleco para hombre

chaleco informal para hombre

Podemos diferencias los chalecos según el cierre de los botones delanteros. Los encontraremos con hileras dobles o cruzadas y las de hilero sencilla. También si tienen “espalda” o no. Los chalecos con espalda son los más conocidos,  tienen la espalda de forro mientras que la parte delantera es de tela. El chaleco sin espalda tiene como particularidad que su parte posterior  se reduce a la mínima expresión.  Es una especie de delantar y está unido de forma mínima en la parte de atrás. Además, existen diferentes tipos de cuello de chaleco, como el cuello con inglesa (muy parecido al de la chaqueta americana). También está el cuello châle, que tiene una solapa entera que no muestra la inglesa del cuello de la chaqueta. Y crece progresivamente desde el quiebre dando su trazado característico