Uno de los objetos estrellas que contienen nuestras carteras para hombre son las tarjetas comerciales o de presentación. Para cualquier profesional que esté implicado en una actividad relacionada con las ventas, una tarjeta comercial suele ser una herramienta básica para trabajar. Puedes pensar que no es tan importante, pero lo cierto es que este tipo de formalidades en el trato con clientes son lo que hace diferenciar al buen profesional del que está un escalón por encima. Es, al fin y al cabo, una forma más de representación de la empresa que defiendes y de ti mismo y cuando se presentan de la manera adecuada, puede funcionar como una poderosa herramienta de branding y permitir que las personas te recuerden rápida y efectivamente.

Si por tu trabajo no necesitas ni has requerido nunca una tarjeta de presentación, tal vez no te interese el contenido de este artículo, aunque quien sabe cuando necesitarás utilizar una. Y si definitivamente te dedicas a algún trabajo comercial te invitamos encarecidamente a que sigas leyendo…

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Consejos para triunfar con tu tarjeta de presentación

El logo es la base: Todo debe girar alrededor de la marca que representas ya sea de una empresa o personal. Conviértela en el elemento más grande de la tarjeta y sobre el que gire el resto de información (mayoritariamente formas de contacto).

Aúna legibilidad y diseño: La tarjeta debe por encima de todo ser muy fácilmente legible. Por ellos las tipografías cuanto más sencillas y alejadas de lo barroco mejor. Mantén el tamaño de la fuente suficientemente grande para que los clientes potenciales no tengan problema alguno para leer.

Mantenlo simple: No incluyas  información de más en tu tarjeta. Debe estar incluido lo esencial: nombre, cargo, empresa, dirección y diferentes formas de contactar contigo.

El tamaño importa: El tamaño tradicional de las tarjetas de presentación es de 8,5 cm x 5,5 cm en Europa y 3,5cm x 2cm en Estados Unidos y Canadá, todas en forma de rectángulo. Las tarjetas con bordes circulares  o con diseños más arriesgados son un activo diferenciador aunque más difíciles de guardar…

Este tipo de tarjetas “creativas” pueden ayudarte en la diferenciación con el resto del mercado  y a presentarte a ti mismo como una persona original y con criterio propio. Todo depende de tu profesión y del perfil laboral que desees proyectar.

Una gama de colores suave: Evita los colores chillones. Un color brillante puede hacer que tu tarjeta destaque, pero lo primordial es que no se distraiga el logo de la empresa ni tu información para contactar. Colores salmón, blancos rotos, amarillos pálidos, azules suaves… Elige colores con la regla de no distraer a nuestro cliente.

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Diferentes formas de contactarte:  Coloca más de un modo de contactar contigo incluyendo los indispensables: teléfono, mail, dirección de la empresa, sitio web… Para ahorrar espacio e innovar, es posible apostar por códigos QR, que pueden enlazar directamente con el sitio web de la empresa y quedan visualmente atractivos sobre todo si tu sector tiene que ver con la tecnología, creatividad e información.

No repartas tu tarjeta rápidamente. Es mejor esperar a que alguien pida tu tarjeta antes de repartirla. Si ofreces muy rápido tu tarjeta, el valor de la misma caerá y puede parecer que presionas en exceso. Busca el momento adecuado una vez tengas un mínimo de afinidad con tu interlocutor.

 Sacar la tarjeta de la cartera, un arte de precisión

No sólo sirve una tarjeta por su belleza y funcionalidad. También es un arte saber cuando darla y no solo eso.

No podemos  empujar simplemente nuestras tarjetas de visita en la cartera ya rellena y a punto de desbordar. No sólo vamos a arrugarlas y posiblemente mancharlas, sino que cuando estemos frente al cliente y vayamos a extraerla no va a quedar muy estético el hecho de andar rebuscando dentro de nuestra cartera hasta dar con la tarjeta adecuada.

Debemos hacer ver este acto como sin esfuerzo, tirar de nuestra tarjeta de dentro de la cartera de forma natural y fluida. Esa tarjeta a de verse recién salida de la imprenta, sin una arruga ni defecto. Esto se convierte en la diferencia entre un tipo con éxito y alguien que quiere venderte algo. Por eso, recomendamos primero utilizar una cartera adecuada, es la previa a una buena tarjeta. Si sacas de tu bolsillo una cartera desastrada de la que reluce una tarjeta bien diseñada quedará como una gran incongruencia.

Por este motivo, utiliza carteras de piel estéticas, finas y con los elementos indispensables para que se vea elegante. Aquí te dejamos una lista de algunas de las mejores.